Hijo levemente enfermo, madre utiliza su mañana para circular por el barrio, hacer trámites y compras varias. El recorrido se realiza afortunadamente en no más de tres cuadras a la redonda, e incluye mercería para retirar ropa remendada (42 pesos); correo para enviar el acta con las notas corregidas a una Universidad del "interior" (51 pesos la carta certificada más un peso de sobre, igual 52); pollería para comprar dos pechugas y un tarro de miel (45,40); farmacia para comprar el remedio, y de paso uvasales, curitas y toallitas Espadol (130); negocio naturista para comprar ensalada, compota y pan integral (49); kiosko de diaros para comprar el Olé (4,75) y panadería para el pan (5, 90) Además de pensar, siempre, que me cuesto cara cada vez que salgo por ahí, el episodio que quiero contar sucedió en la farmacia (la Farmacity de Corrientes casi Angel Gallardo). En la zona donde se vende con receta, al fondo, hay dos expendedores con números: uno con obra social, uno sin. Hay mucha gente esperando, incluyendo una mujer joven con un niñito de un año y poquito. El nene se entretuvo un rato con una botella de sprite y una pajita: la mamá intentó que tomara, pero el nene soplaba, y así. La mamá era muy cariñosa y paciente. El nene, como todo nene de año y pico, quería circular, tocar, tirar, etc. La mamá, entonces, lo hizo a upa. Al rato, se acercó a la mujer que atendía a los "sin obra social", que le respondió que, como tenía carné, que esperara a que la atendieran en el otro sector. Y agregó: "A ver si alguien la atiende, que este nene está INCORDIOSO". El término me molestó, pero no dije nada. La mamá sonrió, más paciente que yo, y se acercó con su hijo al otro mostrador, donde la atendieron salteándose unos números (pero ya había esperado unos 15 minutos, y solo la atendieron cuando ella se sintió habilitada a acercarse con su hijo porque la empleada que lo había llamado incordioso, así se lo dijo). La atienden (la empleada que lo había llamado incordioso volvió a hacer un comentario acerca de lo molesto del niño, mientras tanto), y al final, le dicen: "Con esto andá a la caja, aunque no tenés que pagar nada". Pasar por la caja, aunque no tengas que pagar, solo se explica porque los remedios te los dan en unas bolsas cerradas con cierre y precinto de seguridad, así que no te podés ir sin pasar por el lugar donde te sacan ese precinto, que es la caja. Yo esperé mi turno (pasaron dos personas), tardé unos 15 minutos más. Cuando me dirijo a la caja a pagar, veo a la muchacha, todavía con su bebé a upa, esperando que la cajera le saque las esposas a la bolsita con su remedio. Siguiendo el ejemplo de mi amiga Verónica y su lucha denodada por el respeto a madres presentes y futuras, le hago señas a un tipo con traje de "seguridad" que estaba parado ahí, cerca de las cajas y de las puertas de entrada. El tipo se acerca. Le digo: "¿Usted no tendría que hacer pasar a embarazadas y personas con bebés, como esta señora que está ahí?" Y el infeliz me responde: "Lo que pasa es que muchas veces entran con los chicos caminando y después se los ponen a upa para pasar antes". ¿Qué me dijo?" Le pregunté, porque preferí pensar que había escuchado mal. El infeliz me lo repite, y agrega: "Y me ha pasado de que la gente se queja..." Y se volvió a su triste puesto de vigilante. Cuando llego a la caja, le digo a la muchacha que me atiende: "Disculpame, ustedes no saben que a las personas con bebés las tienen que hacer pasar antes?" "Sí, pero no vi a nadie, nos tiene que avisar el de seguridad", me dice. Le respondo: "Se lo dije, pero me contestó xxxxx, una respuesta bien de milico". "Y, sí", me responde.
Fin de la anécdota. Me acordé de los penitenciarios que meten los dedos en las vaginas de las mujeres, o en los pañales de sus hijos "porque son capaces de meterle cocaína a sus hijos", etc.
Y pensé también que hay mucha gente que, con una sonrisa falsa, dice cosas horribles de los niños que tiene a mano, porque le molesta que no sean maniquíes inmóviles.
Eso nomás.
Fin del cuento.
martes, 30 de julio de 2013
jueves, 27 de junio de 2013
MI RAYUELA
Este año Rayuela cumple 50, uno menos que yo.
Lo leí por primera vez cuando tenía 14. No recuerdo si lo compré o me lo robé de la Biblioteca Manuel Estrada, donde iba por las tardes, un rato allí, otro rato a la Mariano Moreno, otro rato a la librería de mi tío postizo Aquiles: todo mi mundo literario en cien metros de la calle Belgrano, en Bernal.
Allí arriba, le pregunto a Cortázar si había llegado. Y sí, había llegado, y se había ido pronto, y yo no había cumplido el sueño de verlo caminando por Corrientes con un ramito de jazmines en la mano.
Iba conmigo a todas partes, aquí y allá. Gracias a Lali Huertas, que guardó esta foto de Mar del Plata, verano del '81!:
Mi Rayuela guarda tesoros entrañables.
Billetes pesos ley o moneda nacional, o algo así.
Y un tesoro hojita de no sé dónde.
Desde el fondo de los tiempos viene la costumbre de guardar papelitos.
"Córdoba va", me la copió un amigo de por allá en algún fogón en Pinamar, altri tempi.
Leída en trenes, subtes, metros, buses, colectivos, aviones y barcos.
Y hasta tuve que intervenirla! Síndrome de la futura correctora.
Párrafos leídos una y otra vez, marcados y remarcados.
El amor al mate, en sus palabras.
Y llorar, una y otra vez, con el bebé Rocamadour.
Esta, entre muchas otras, es mi Rayuela, el libro que elegiría si tuviera que elegir uno solo.
Lo leí por primera vez cuando tenía 14. No recuerdo si lo compré o me lo robé de la Biblioteca Manuel Estrada, donde iba por las tardes, un rato allí, otro rato a la Mariano Moreno, otro rato a la librería de mi tío postizo Aquiles: todo mi mundo literario en cien metros de la calle Belgrano, en Bernal.
Allí arriba, le pregunto a Cortázar si había llegado. Y sí, había llegado, y se había ido pronto, y yo no había cumplido el sueño de verlo caminando por Corrientes con un ramito de jazmines en la mano.
Iba conmigo a todas partes, aquí y allá. Gracias a Lali Huertas, que guardó esta foto de Mar del Plata, verano del '81!:
Mi Rayuela guarda tesoros entrañables.
Billetes pesos ley o moneda nacional, o algo así.
Y un tesoro hojita de no sé dónde.
Desde el fondo de los tiempos viene la costumbre de guardar papelitos.
"Córdoba va", me la copió un amigo de por allá en algún fogón en Pinamar, altri tempi.
Leída en trenes, subtes, metros, buses, colectivos, aviones y barcos.
Y hasta tuve que intervenirla! Síndrome de la futura correctora.
Párrafos leídos una y otra vez, marcados y remarcados.
El amor al mate, en sus palabras.
Y llorar, una y otra vez, con el bebé Rocamadour.
Esta, entre muchas otras, es mi Rayuela, el libro que elegiría si tuviera que elegir uno solo.
lunes, 10 de junio de 2013
SOBRE EL INGRESO A LAS CÁRCELES FEDERALES
Leo esta excelente noticia:
Comparto un capítulo sobre el tema del ingreso de los jóvenes adultos (18 a 20 años) a las cárceles federales, parte de mi tesis de maestría: "El dolor como política de tratamiento. El caso de los jóvenes adultos presos en cárceles federales", publicado por Fabián Di Plácido Editor en 2009. Los números en los testimonios refieren a cada uno de los jóvenes entrevistados durante dos años, mientras trabajaba en la Procuración Penitenciaria. Esos testimonios fueron la base para escribir la tesis, y el libro:
http://fiscales.gob.ar/violencia-institucional/la-procuvin-interviene-en-la-preparacion-de-un-protocolo-de-ingreso-de-detenidos/
Me alegra mucho, porque, en efecto, el ingreso a las cárceles es un momento brutal, sobre todo para los más jóvenes.
Me alegra mucho, porque, en efecto, el ingreso a las cárceles es un momento brutal, sobre todo para los más jóvenes.
Comparto un capítulo sobre el tema del ingreso de los jóvenes adultos (18 a 20 años) a las cárceles federales, parte de mi tesis de maestría: "El dolor como política de tratamiento. El caso de los jóvenes adultos presos en cárceles federales", publicado por Fabián Di Plácido Editor en 2009. Los números en los testimonios refieren a cada uno de los jóvenes entrevistados durante dos años, mientras trabajaba en la Procuración Penitenciaria. Esos testimonios fueron la base para escribir la tesis, y el libro:
1.
1. El ingreso
Los jóvenes llegan a las
cárceles federales:
- Porque están en un instituto de menores, y cuando cumplen 18 años, los jueces o tribunales de menores a cuyo cargo se encuentran, ordenan su traslado a la cárcel.1
- Porque tienen entre 18 y 20 años, y son aprehendidos por alguna fuerza de seguridad, imputados de la comisión de un delito, llegando a la cárcel por orden de los jueces respectivos, desde la comisaría o alcaidía donde son alojados inmediatamente después de su detención.
- Porque son trasladados desde una cárcel de otra jurisdicción, a solicitud de los tribunales nacionales o federales de la ciudad de Buenos Aires, o federales de la Provincia de Buenos Aires en los que tramitan sus causas, o para efectuar algún trámite procesal.
- Porque el Instituto de Criminología les dictamina un alojamiento “de máxima seguridad”.2
En
cualquiera de los casos, el primer ingreso se produce en el CPF I.3
Allí, los jóvenes son recibidos con golpes y palizas.4
Si ya estuvieron en una comisaría, se suman a las que les
propinaron allí:
92:
Cuando me detuvieron, la policía me fracturó la mandíbula. Me
sacaron placas dos meses después, cuando la fractura ya estaba
soldada.
192:
Iba con mi cuñado caminando cuando nos detuvo personal de la
Comisaría 48 de Lugano. En la comisaría me pegaron y me hicieron
firmar papeles, acusándome de robo en poblado y en banda. No sé
quién es mi defensor.
Todo
el proceso de detención está acompañado de violencias. Desde los
allanamientos5
y las aprehensiones en la calle hasta los traslados a las comisarías
y la estadía allí. En cada uno de estos actos se aceptan como
normales procedimientos violatorios del derecho a la integridad
física, a la intimidad, al debido proceso, a la defensa en juicio y
al principio de inocencia. Se ingresa a los domicilios de modo
brutal, aunque no haya resistencia. Si la hay, se tira a matar, y
hasta se provocan masacres.6
Se somete a las personas detenidas a diversas humillaciones: se los
insulta y se les pega patadas; se los hace tirar al piso, boca
abajo, durante horas, expuestos al escarnio y la vindicta públicas;
se niega información a familiares y amigos.
Todo esto sucede sin provocar
demasiadas objeciones por parte de los defensores oficiales y
abogados particulares; de instituciones públicas u organizaciones
defensoras de derechos humanos: parece aceptable para todos que el
maltrato a las personas acusadas de cometer algún delito se comience
a producir desde el mismo momento de su aprehensión.
La
violencia continúa en los camiones que transportan a los detenidos
desde las comisarías hasta el CPF I, y aumenta al ingresar al módulo
de tránsito, mientras se los obliga a desnudarse y un médico
constata
si presentan lesiones:
66:
Adelante, en el módulo de ingreso, me recibieron a los golpes.
Primero me vio el médico en las leoneritas,
y después me empezaron a pegar.
65:
Te reciben con palizas en ingreso y en el módulo. Te pegan piñas,
patadas, palos, te verduguean, te hacen acostar en el piso y se te
paran encima y te hacen hacer flexiones con los brazos. Si tenés el
tatuaje de los cinco puntos, 7
te pegan más. Si no te callás y los retrucás es peor. Te dicen:
“Ah, sos cancherito”, y te pegan más.8
No
se trata de una originalidad de las cárceles argentinas. En todas
las instituciones totales se producen estos procedimientos a los que
Goffman denomina “de preparación” o “de programación”,
previos a la clasificación “como
un objeto que puede introducirse en la maquinaria administrativa del
establecimiento, para transformarlo paulatinamente, mediante
operaciones de rutina.”
9
Entre golpe y golpe se les
recuerda dónde están y quién manda allí:
70:
Te dan una paliza. Después te ve el médico, te encierran en ingreso
del Complejo, en un cuartito, hay uno sentado anotando que te dice:
“Dejá las pertenencias”, te hacen desvestir, y te pegan. Son
como cuatro, te dan rodillazos, patadas, piñas. Te dicen: “Acá
vas a andar bien, no vas a hacer quilombo”.
Como
los jóvenes tienen que ser alojados en el módulo especialmente
destinado para ellos, hacia allí se los conduce: se los vuelve a
subir a un camión, y en él recorren unos trescientos metros, hasta
arribar al Módulo IV. Sufren allí una segunda recepción, que
repetirá la brutalidad de la primera si acaso se hubieran mostrado
menos dóciles que lo esperado. Así lo describe Goffman:10
La
primera ocasión en que los miembros del personal instruyen al
interno sobre sus obligaciones de respeto puede estar estructurada de
tal modo que lo incite a la rebeldía o a la aceptación permanentes.
De ahí que estos momentos iniciales de socialización puedan
implicar un “test de obediencia” y hasta una lucha por quebrantar
la voluntad reacia: el interno que se resiste recibe un castigo
inmediato y ostensible cuyo rigor aumenta hasta que se humilla y pide
perdón.
Y lo confirma una víctima:
70:
Si les decís “Pará, no me pegues”, cuando llegás acá (al
Módulo IV de Jóvenes Adultos, n. de la a.)
les dicen “Este es pesado, este es polenta”, y acá te pegan de
vuelta. De todos modos, les digan o no, acá en el Módulo IV te
pegan igual. Mientras tanto, te explican cómo
son las cosas:
que tenés que estar con las manos atrás, mirar a la pared...
Sesenta
años atrás, en la Alemania nazi, en el ingreso a un campo de
concentración se utilizaban similares prácticas para “destruir
la capacidad de resistencia de los adversarios”:
...para
la dirección del campo, el recién llegado era un adversario por
definición, fuera cual fuese la etiqueta que tuviera adjudicada, y
debía ser abatido pronto, antes de que se convirtiese en ejemplo o
en germen de resistencia organizada. En ese sentido los SS tenían
las ideas muy claras y, bajo este aspecto, hay que interpretar todo
el ritual siniestro, distinto de un Lager a otro pero el mismo en
esencia, que acompañaba el ingreso; las patadas y los puñetazos
inmediatos, muchas veces en pleno rostro, la orgía de las órdenes
gritadas con cólera real o fingida, el desnudamiento total, el
afeitado de cabezas, las vestiduras andrajosas. Es difícil precisar
si todos estos detalles fueron proporcionados por algún especialista
o perfeccionados metódicamente basándose en la experiencia. Pero
con toda seguridad, premeditados o no, no casuales: había una
dirección centralizada y se notaba.
11
Por
supuesto, estas recepciones no se brindan solo a los jóvenes. En una
elaboración propia, construida luego de escuchar decenas de relatos
similares a lo largo de años de carrera judicial, Luis Niño
describe esos primeros momentos:
El camión
salió al caer la tarde de la alcaidía de los Tribunales y llegó a
la unidad a las ocho de la noche. Había pasado la tarde en la
"leonera", ese largo y desolado corredor de la alcaidía,
oyendo historias que no quería oír y tratando de concentrarse en lo
que había hablado con su abogado y en lo declarado ante el oficial
del Juzgado, que remplazaba al Juez y al Secretario, muy ocupados en
otras causas. Los que venían de Comisaría como él se quedaron
esperando; los demás pasaron. Las horas también pasaron, y ante la
primera pregunta acerca de qué ocurriría con él, la respuesta no
se hizo esperar: "Usté
es ingreso, espere ahí".
A las dos
de la madrugada vino la revisación. Ahí supo que si uno mira de
frente, llega un bife y una frase: "No
me mires así, mirá para abajo".
Lo demás era previsible: sacarse la ropa, agacharse de frente y de
espalda, mostrarlo todo.
A eso de las cuatro de la
mañana, alguien que dijo ser el Jefe de Turno dispuso a qué
pabellón lo mandaría. Después supo, para su desconcierto, que era
un pabellón de gente de "alta carrera", donde iban a parar
los reincidentes o los imputados de algún hecho pesado. Al llegar,
con la ropa que tenía puesta cuando fue detenido como todo
patrimonio, se enteró que no tenía cama ni colchón. Se recostó en
el suelo hasta que un tipo que resultó ser conocido del barrio le
dio una cama. Después iba a saber que por una cama se pelea, como se
pelea por una hornalla, por un tenedor o por un morrón asado.
También sabría después,
porque le tocó verlo, que a los que no consiguen cama ni colchón,
en muchos pabellones, les queda siempre el suelo, o aguantar
caminando hasta que alguien se levante y le haga el favor de dejar
que se acueste.
Ese mismo
día, un grupo lo rodeó y alguien tiró un cuchillo a sus pies. Uno
lo desafió a pelear. Él nunca había peleado así, en un duelo
criollo, pero intuyó que era preferible no aflojar. Levantó el
arma, venciendo el miedo ante lo absurdo, y murmuró a su desafiante
que estaba bien, que si tenía que matarlo, lo matara, y lo encaró.
Entonces, alguien, con frases que después escucharía muchas veces,
exclamó: "Bueno,
paren, no se pelea entre chorros".
Desde entonces se ganó algún respeto. No era "bravo",
pero al menos "pisaba".
Después
supo que el que no acepta el desafío, o dicho con otras palabras, el
que demuestra que es débil, que "no tiene sangre", el que
queda como un "gil", se adapta al lugar de "mulo"
de otro, generalmente del que lo desafió, o de todo el grupo. Y, en
el mejor de los casos, le resta la tarea de cocinar, de lavar la ropa
para su "padrino" o para todos, de cebarle mate o servirle
la comida en la cama, de llevarle algo calentito a la hora de la
visita, sin contar jamás con el derecho de quedarse a ranchar con
los "chorros de verdad". Pero también pudo presenciar que
a veces la pelea se deja seguir, ya sea a puño limpio o con el
remanido expediente del cuchillo, y que si es así, tal vez se muere
por nada.
12
Luego
de atravesar estos procedimientos los jóvenes, que en su inmensa
mayoría ingresan por primera vez a un establecimiento penitenciario
-aunque traen consigo la experiencia de similares recibimientos en
comisarías e institutos de menores- son entrevistados por un oficial
uniformado que les pregunta cuál es el delito que se les imputa. El
mismo oficial indaga sobre sus situaciones personales –si tienen
familia o no, dónde viven-, sus hábitos –incluyendo la pregunta
de si consumen o no drogas-, y luego decide el lugar donde van a ser
alojados. No se trata del director del módulo, ni del jefe, ni de
personal de tratamiento,
sino
de un oficial de bajo rango, al que por ejemplo, el joven debe
decirle que está imputado de un homicidio (“¿A quién mataste?”,
le preguntará. “A un policía”, podría tener que responder,
sabiendo qué consecuencias sobrevendrán a la confesión); o de un
robo a mano armada, o de un secuestro extorsivo; o de algún delito
asociado al consumo o tráfico de estupefacientes. En ocasiones,
hechos que adquieren una significativa trascendencia en la vida
política, son los que provocan la reacción contra los jóvenes:
9:
Me pegaron cuando ingresé a la Unidad, por el motivo por el que me
detuvieron: aparezco en un video sacándole el arma a un policía en
la plaza... (Se
refiere a los episodios de diciembre de 2001, en Plaza de Mayo, que
culminaron con la caída del ex presidente Fernando De la Rúa)
Luego
de la recepción,
y sin que se le brinde ninguna información sobre sus derechos -tal
como lo disponen la ley 24.66013
y el reglamento de procesados-14
el joven es alojado en el pabellón de ingreso, habitualmente el F.
La falta de información sobre su
nueva situación es un dato muy relevante en el caso de los jóvenes
presos. Desconocer, por ejemplo, qué hechos se consideran
infracción, los pone en riesgo de recibir sanciones:
159:
Me sancionaron por ingresar a la celda de un compañero, pero yo no
sabía que estaba prohibido. En los institutos se puede...
La hipótesis de esta
investigación es que la aplicación del dolor como política de
tratamiento tiene una expresión específica en el caso de los
jóvenes adultos. Una de las particularidades que se pretende
demostrar es que existe un recorrido –que se describirá a
continuación- perfectamente articulado entre la violencia de los
golpes y el consiguiente dolor físico aplicado en determinados
espacios carcelarios, y otro tipo de violencia, que no rompe los
huesos pero también provoca dolor, y que se encubre bajo términos
eufemísticos: son “métodos”, “pedagógicos”, y
“socializadores”.
1
Véase, en Daroqui y otros, op. cit..: Del total de jóvenes
entrevistados en el Módulo IV del CPF I de Ezeiza, (veintisiete),
el ochenta por ciento había estado alojado previamente en
Institutos de Menores.
2
Una vez que una persona es condenada a pena de prisión, en la
cárcel en que se encuentre debe efectuarse una Historia
Criminológica, la que es elevada al Instituto de Criminología,
dependiente de la Dirección General de Régimen Correccional del
Servicio Penitenciario Federal. Este organismo es el que tiene la
decisión última con respecto al lugar donde debe ser alojado para
que cumpla su condena un preso. Sus integrantes jamás han tenido un
contacto personal con el sujeto al que le dictaminan alojamiento “de
máxima”, “de mediana” o “de mínima” seguridad. Como se
indicó más arriba, estas denominaciones no son las que se utilizan
en la ley 24.660, donde se habla de “instituciones abiertas,
semiabiertas y cerradas”, pero les son equivalentes. (Art. 182)
3
Salvo en los casos de condenados o procesados oriundos de la
Provincia de La Pampa, en que el primer alojamiento es la Unidad 30.
4
Daroqui y otros, op. cit.: “El cien por cien de los
jóvenes que ingresan al CPF I denuncian haber sido recibidos con
golpes y malos tratos por parte del personal penitenciario”.
5
Para una descripción de los modos violentos utilizados en los
allanamientos, véase: Josefina Martínez, op. cit.,
pág. 263 y ss.
6
El 17 de setiembre de 1999, un mes después de que el entonces
candidato a gobernador de la provincia de Buenas Aires, Carlos
Ruckauf, dijera que: “Cuando un asesino se tirotee con un
policía, siempre estaré respaldando al efectivo, para que quede
claro que la bala que mató a un asesino es una bala de la sociedad
que está harta de que desalmados maten a mansalva a gente
inocente”, la policía provincial asesinó a tres personas,
al “recuperar” a sangre y fuego una sucursal bancaria de la
ciudad de Ramallo. Para una crónica detallada de la Masacre de
Ramallo, véase: Horacio Cecchi, Mano dura, Colihue,
Buenos Aires, 2000.
7
En la simbología carcelaria, ese tatuaje, consistente en un
cuadrado de cuatro puntos con uno en el medio, significa “matar al
policía”, que es precisamente el punto del medio, rodeado por
cuatro chorros. Generalmente se encuentra en lugares visibles
como manos y brazos, y constituye un claro desafío no solo
dirigido a los policías sino a todas las fuerzas de seguridad,
incluyendo obviamente al personal penitenciario al que también se
lo denomina despectivamente policía o milico: “Es
una especie de promesa personal hecha para conjurar la encerrona de
la que ellos mismos fueron víctimas, me explicaron los pibes,
aunque suelen ser varias las interpretaciones y no hay antropólogo
que haya terminado de rastrear esa práctica tumbera. Ese dibujo
asume que el ladrón que lo posee en algún momento fue sitiado por
las pistolas de la Bonaerense, y que de allí en más se desafía a
vengar su propio destino: el juramento de los cinco puntos tatuados
augura que esa trampa será algún día revertida. El dibujo
pretende que el destino fatal recaiga en el próximo enfrentamiento
sobre el enemigo uniformado acorralado ahora por la fuerza de cuatro
vengadores. Por eso para la policía el mismo signo es señal
inequívoca de antecedentes y suficiente para que el portador sea un
sospechoso, un candidato al calabozo.”, Cristian Alarcón,
Cuando me muera quiero que me toquen cumbia, Norma, Buenos
Aires, 2003, pág. 34.
8
Daroqui y otros, op. cit.
9
Erving Goffman: Internados, Amorrortu, Buenos Aires, 1998,
pág. 29.
10
Ibídem.
11
Primo Levi: Los hundidos y los salvados, Muchnik, Barcelona,
2000, pág. 34.
12
Luis Fernando Niño, Cárceles y derechos humanos, en
Cuadernos de Doctrina y Jurisprudencia Penal, Serie Criminología,
Año I, Nº 1, Ad Hoc, Buenos Aires, 2002.
13
Ley 24.660, art. 66: “A su ingreso al establecimiento el
interno recibirá explicación oral e información escrita acerca
del régimen a que se encontrará sometido, las normas de conducta
que deberá observar, el sistema disciplinario vigente, los medios
autorizados para formular pedidos o presentar quejas y de todo
aquello que sea útil para conocer sus derechos y obligaciones. Si
el interno fuera analfabeto, presentare discapacidad física o
psíquica o no comprendiese el idioma castellano, esa información
se le deberá administrar por persona y medio idóneo”
14
Reglamento General de Procesados, Dto. 303/96, art. 21: “A su
ingreso y bajo constancia el interno recibirá explicación oral e
información escrita acerca del régimen a que se encontrará
sometido, las normas de conducta que deberá observar, el sistema
disciplinario vigente, los medios autorizados para formular pedidos
o presentar quejas, la posibilidad de solicitar su incorporación
anticipada al régimen de ejecución de la pena y de todo aquello
que sea útil para conocer sus derechos y obligaciones. Si el
interno fuera analfabeto, presentare discapacidad física o psíquica
o no comprendiese el idioma castellano, esa información se le
deberá suministrar por persona y medios idóneos”.
domingo, 9 de junio de 2013
SOBRE EL ABUELO CACHO Y LOS FUSILAMIENTOS DE JOSÉ LEÓN SUÁREZ
Nota enviada al ex secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, en enero de 2007:
Señor
Secretario:
Acompaño
a la presente un fragmento de una carta dirigida a mí, por parte del
Sr. Hipólito Castelnovo, quien fue expulsado del Ejército Argentino
por negarse a encabezar un pelotón de fusilamiento en junio de 1956.
El Sr. Castelnovo tiene 81 años y está postrado en su cama desde
hace tiempo, ya que le han tenido que cortar ambas piernas como
consecuencia de su diabetes. Vive muy humildemente con su esposa
Elfi, en Moreno, y suele quejarse porque siente que “se mete a
todos los militares en una misma bolsa”, y que él fue “echado
como un perro, defendiendo los derechos humanos”. Se me ocurrió
que tal vez hubiera algún modo de reconocerle la valentía que tuvo
al negarse a cumplir la orden de fusilar compatriotas, en plena
restauración libertadora, y por eso me atreví a copiar parte de un
texto que él me confió, contando su historia. No hablo de un
reconocimiento económico, sino más de algún tipo de gesto que le
ayude, además de sentirse orgulloso por lo que hizo, a sentirse
reconocido frente a su numerosa familia. Además de ser un hombre
testarudo y valiente, Hipólito Castelnovo y su esposa Elfi son los
abuelos paternos de mi hijo Ernesto, uno de sus once nietos.
Gracias y un abrazo,
Claudia Cesaroni
Testimonio de Hipólito Castelnovo que acompañaba la nota precedente:
Mes
de junio, año 1955.
...
en este año también los camaradas marinos nos tirotearon por la
espalda, además debimos cuidar los alemanes del submarino hundido en
Uruguay más unos refugiados que había anteriormente. En el año
1952 el señor General Menéndez con otros camaradas se le ocurrió
juntamente con algunos políticos y otros personajes, alterar el
orden constitucional, casi lo consiguen pero porque aún en las
FF.AA. se encontraba personal con sentido humanitario, porque si el
Presidente en aquel momento los hubiera sacado de la circulación
social, no, los cambió de destino a unos a otros castigó con 15
días de arresto, y así quedó cuando se volvieron a encontrar otra
revoluta y van…, bueno, en esos movimientos aparece un señor
Coronel de apellido Achard, que me perseguía desde que yo era
Sargento y él Capitán porque un día me dijo que ya me debía dar
vergüenza estar en la Fuerza y ser un vulgar peronacho, contesté
que él se parecía a un mono macaco y yo jamás le dije gorila a
pesar de que en cada reunión se encargaba de menospreciarme, porque
yo escribía a máquina, sabía de electricidad, de telegrafía, y
otras cosas siempre había algo por lo cual discutir, a pesar que los
hijos de este señor me buscaban para que les enseñara a manejar, a
escribir a máquina, claro los chicos primero nada tenían que ver
con el papá y a pesar de tener uno 13 y el otro 15 eran muy
correctos, así siguió la vida hasta que en el año 1954 me destinan
castigado al R.I. 4 en Monte Caseros, Corrientes, por pretender
envenenar con la comida al Jefe de Unidad, claro él era ese Jefe y
me acusó y allá fui a parar detenido en una pieza de 2 x 2 sin
baño, la comida me la daban por la ventana, después de cuatro
meses, mayo 1955, mi esposa embarazada de los mellizos fue a ver al
Sr. Ministro de Guerra para que me traigan a Buenos Aires, en ese
tiempo en A.A. estaba como comisario a bordo un ex soldado y un
viernes me escapé y fui a verlo al Sr. Ministro de civil y sin
autorización pero conseguí que en el mes de marzo de 1956 me
trasladen a la Escuela Lemos en Campo de Mayo, allí en una Compañía
de A.O.R. pero hasta junio que los mandos militares que había antes
de que cayera el Sr. Gral. D. Juan D. Perón, iniciaron una
pretensión de retomar el mando, pero algunos arrugaron y además los
delataron, así fue que cuando se iniciaba el primer movimiento en al
Escuela de Ingenieros de Campo de Mayo, el R. de Infantería 7 en La
Plata, el 3 de Infantería (solo una parte), el 6 de Infantería en
Mercedes, todos estos y otros en Entre Ríos y uno en Córdoba, los
sofocaron de inmediato, del poder lo habían sacado al Gral. Lonardi,
quedando a cargo de todo el ejército, la aeronáutica y la marina el
Contraalmirante Isaac Rojas, un personaje al que Perón le había
adjudicado 5 autos M. Benz 380, que además había llorado para que
la Sra. Eva Perón lo llevara a un viaje a Europa, a quien le había
dado un cargo importante en la Armada, etc. etc., bueno así
reconoció y ordenó el fusilamiento de todos los involucrados aquel
9 de junio de 1956, yo me desempeñaba siendo Sargento Primero como
encargado del Depósito de la Enfermería y del Depósito de
elementos de gimnasia, ese día estaba de guardia porque no me había
presentado el día 8 a la noche, no me enteré y además estaba de
luto, días antes había fallecido un hermano de mi padre, y antes el
luto era luto en casa, no se escuchaba radio y la T.V. no se prendía
para nada, bueno pero mis antecedentes eran de rebeldía, me
enchufaron de Guardia, a las 21 el Jefe de la Guardia me ordena que
deje la Guardia a cargo del Sargento y me presente de inmediato a la
Compañía, cumplo con lo ordenado y me recibe el Tte. Arenas, un
oficial sin personalidad y con el signo de la obsecuencia a 0,50 cm
de sus ojos pero pegado a su cerebro que hasta hoy no sé cómo llegó
a Sr. Oficial, bueno me ordena elegir a ocho aspirantes armados con
fusil sin cargar y yo con pistola y sable largo, que cuando estuviera
listo me presentara en la Guardia que un vehículo me aguardaba y me
llevaría a un lugar determinado dentro de la guarnición,
sorprendido por la orden pregunto cuál era la misión, ya que yo
estaba de servicio, me responde que cumpla la orden primero, después
que me queje, respondí que quisiera saber quién impartió la orden,
me responde la superioridad, así era el Sr. Tte. 1º Arenas, buena
persona, pero sin personalidad definida, le comento a los aspirantes
si les había ordenado algo o sabían donde ir, uno me dice que le
pregunte al conductor, y este camarada inocente me dice que había
escuchado que iban a fusilar a un Coronel, varios oficiales y hasta
un soldado o dragoneante, allí sin mencionar quién me alertó,
vuelvo al Tte. Arenas a decirle que ya podía salir, pero antes me
debía decir el lugar y la misión a cumplir, sin tener conocimiento
no me movilizaba de la Escuela, que además quería hablar con el
Oficial de Servicio, quien tampoco decía no saber nada, yo dije me
voy con los Aspirantes a la Compañía a esperar la respuesta a mi
solicitud, así se hicieron las 21 ó 22 no recuerdo bien, por ese
momento el Sr. Tte. 1º Arenas me viene a buscar para llevarme ante
el Subdirector de la Escuela a cargo en ese momento, Tte. Coronel
Atilio Subverville, cuando me vio se sorprendió y comentó en voz
alta, no podía ser otro, justo Ud. Claro, había sido con el grado
de Teniente Oficial instructor de la Escuela de Suboficiales Sargento
Cabral, me interroga él porque no quiero salir a cumplir con la
orden, yo contesté, porque no me decían dónde debía ir, y a qué,
y que tenía temor que cuando estuviera fuera de la Escuela me acusen
de fuga con personal armado como rebelde, y esa era la causa de mis
preguntas. El Tte. Coronel me comentó la misión y el lugar, como
encargado de un pelotón de fusilamiento en el terraplén existente
frente al H.M.C. Mayo junto a las vías del ferrocarril Belgrano,
tomado conocimiento, me desarmo y le manifiesto que yo no deseaba ir,
por distintas causas, 1º Porque soy católico y no debo matar, 2º
Quién soy yo para quitar la vida de un semejante porque
supuestamente no piensa igual que yo, 3º No me corresponde por el
grado, soy suboficial Superior y el reglamento que Ud. me enseñó
dice clarito el Sargento más antiguo de la Unidad, y yo no lo era,
me ordenó después de hablar no sé con quién, ni me interesa, que
me haga cargo nuevamente de la Guardia, allí estaban los aspirantes,
les comenté la causa y cinco o seis de ellos dijeron no queremos ir,
los llevaron a ver al Subdirector, y fueron relevados los ocho por
otros tantos soldados clase, y un Sargento de apellido Contreras que
se ofreció para ir voluntario, creí que todo terminaba, qué iluso
e inocente, pero por mi manera de pensar creí que había superiores
por grado por nivel humanitario e intelectual, cuán equivocado
estaba y tan lejos de la triste realidad, termino la guardia a las
0800 del día siguiente, cuando llego a la Compañía el Sgto. Ayte.
Oviedo me comunica que no me puedo retirar en descanso de Guardia
hasta no hablar con el jefe de (…); llegó como a las 10 de una
reunión, me comunica que a partir de ese momento tenía dos (2)
horas para entregar el depósito y el Documento de Identidad, dado
que había sido dado de baja del Ejército, pregunto por qué y con
la responsabilidad acostumbrada la respuesta fue orden de la
superioridad y que no podía asistir a ningún cuartel y estar a
menos de 100 metros, porque iba a ser detenido, tiempo después, (10
días) me dedico a buscar trabajo en el medio civil, imposible había
sido Peronista y suboficial del Ejército, nadie me daba nada, así
me la rebuscaba como podía, salió Elfi a trabajar, en casa éramos
siete personas entre ellos cuatro niños, a nadie le importó nada,
me ayudaban mis padres, mi suegra salió a trabajar y un primo de
Elfi que se había portado muy pero muy bien, así como dos años
hasta que conseguí trabajo por medio de un muchacho que había sido
soldado mío antes.
Hipólito (a) el abuelo Cacho, murió en febrero de 2008. Ni antes, ni después de su muerte recibió el reconocimiento que tanto anhelaba.
Me había confiado esa esperanza, y entregado este testimonio, que comparto hoy, cuando se cumple un nuevo aniversario de esos fusilamientos en los que se negó a participar.
sábado, 1 de junio de 2013
SOBRE EL CORREO Y EL JUEGO DE LA OCA
Caso 1:
El 6 de mayo hice los trámites correspondientes para la obtención del Nuevo DNI y del Nuevo Pasaporte, previo solicitar un turno online. Tardé unos diez minutos, salí contenta, le mandé tuits de felicitación al ministro Florencio Randazzo. El 14 de mayo me llegó un mensaje de texto que decía textualmente "Tu Pasaporte electrónico está listo. En los próximos días el correo te lo llevará a tu domicilio. Florencio Randazzo, Min. del Interior. Presidencia de la Nación". Pero pasaban los días y ni el pasaporte ni el DNI (sobre el que no me mandaron ningún mensajito), no llegaba.
El 28 de mayo me fijé en la página de OCA, y a partir de lo que vi, le mandé un tuit:
@RandazzoF Pasaporte me dicen online q lo tiene Oca dde el 13/5, y el DNI, Correo Argentino dde misma fecha, pero no me llegan. Cómo es?
El 29 de mayo me respondieron con otro tuit:
@CCesaroni @RandazzoF comunícate con los correos para coordinar la entrega. Gracias.
Yo ya lo había hecho, así que contesté esto:
@Nuevo_DNI @RandazzoF Ya lo hice, gracias!
En efecto, había llamado el miércoles 28 a la sucursal Flores-Pque Centenario de Oca, porque la información que surgía de la página de esa empresa era al menos incorrecta en un caso: decía que habían pasado el 22/5, y nadie había respondido (era posible), y que habían pasado el 27/5, en un horario en el que yo estaba, sin dudas. Cuando llamo por teléfono, la persona que me atiende me dice que no le preste atención a lo que dice en internet, que ponen "cualquier cosa", y que después "nos hacen quedar mal". Me promete enviarme DNI y Pasaporte el viernes, de 8 a 13. ¿Seguro?, pregunto. Seguro, quedate tranquila!, me tranquilizó el empleado de OCA.
El viernes 31 a las 10.30, mientras espero que me traigan los documentos prometidos, me llega un nuevo mensajito de texto que dice lo siguiente: "El Correo paso por tu casa con tu Nuevo DNI y no te encontró. Retiralo en Paseo Colon 1093. Florencio Randazzo, Min del Interior. Presidencia de la Nación".
Miro de nuevo en la página de OCA, y aparece esta información:
Número de Pieza 000188759148
Estado/Motivo No Responde
Fecha Novedad 30/05/2013 12:31:17 p.m.
Sucursal OCA FLS (PARQUE CENTENARIO)
Destinatario CESARONI, CLAUDIA ROSANA
Tipo Pasaporte
O sea: supuestamente habían pasado el día 30, contra lo acordado, y yo no había atendido, lo que era mentira, porque el día anterior a las 12.31 estaba en mi casa, cerca del timbre.
Enloquezco un poco, y mando nuevos tuits:
@nuevoDNI me avisan que el correo pasó por mi casa y no me encontró y es falso. Llamo a OCA y me dicen q me lo van a traer hoy (sigue)
@nuevoDNI recién me llega un sms diciendo que pasó el correo y no me encontró y que vaya a buscar mi dni a Paseo Colón. Jamás pasaron!Estimado @RandazzoF la distribución del @nuevoDNI y del pasaporte es un desastre, al menos en mi caso.
Vuelvo a llamar a Oca, me atiende otro empleado, y me dice que desde el 22 de mayo mi Pasaporte está devuelto, porque pasaron y yo no estaba, y que me quedara tranquila, que el DNI estaba en camino. "Pero el miércoles me dijeron otra cosa", protesto. "No sé, yo le digo que acá no está", insiste, definitivo.
Un rato más tarde llega un cartero de OCA y me entrega el DNI.
El Pasaporte, se supone que está en Paseo Colón, aunque no tengo modo de verificarlo.
Caso 2:
El miércoles 29 de mayo, al salir de mi casa a la tarde, descubro un aviso del Correo Argentino. Estaba esperando un envío desde Mar del Plata (mi nuevo libro para corregir), que debía llegar en esos días, así que me fui a la Sucursal indicada: Angel Gallardo al 700, y después de esperar una media hora, me dicen que no, que no me lo podían entregar, porque todavía lo tenía el cartero, y que debía ir a partir del siguiente día hábil, como se indicaba en letra microscópica en el aviso dejado ese día por el cartero.
El jueves 30 de mayo fui a buscar el envío. Tres empleados atendiendo, mucha gente, una espera de 50 minutos, hasta que me entregaron el paquete, que no era el libro, sino unos trabajos para corregir, enviados desde Santa Rosa, La Pampa.
Caso 3:
Intercambio de correos con la persona que me tiene que enviar el libro desde Mar del Plata. Hoy, sábado, me envía un correo cuyo asunto es "Estuvieron en tu casa ayer", y que incluí en el cuerpo la captura de la página del Correo Argentino:
Allí decía que a las 17.30 del viernes 31 de mayo había habido un "intento de entrega", y a continuación: "domicilio cerrado/1 visita". Eso era falso: a las 17.30 del viernes 31 de mayo yo estaba en el comedor, corrigiendo trabajos (los que había retirado del Correo el jueves 30 de mayo!) Bajé los tres pisos por escalera, a ver si encuentro algún aviso de la visita, pese a que ya había mirado el día anterior. No había ninguna aviso.
Busqué en la página del Correo Argentino, a ver si podía llamar a algún lugar y preguntar dónde estaba el paquete, pero Atención al Cliente no atiende los sábados. Me dije: "me tiro el lance y lo voy a buscar". Fui: unas treinta personas esperando. Cuando al fin me toca, le explico el tema a la empleada. Después de un rato de buscar, trae el paquete. Le digo: "En la página de seguimiento de envíos dice que pasaron a las 17.30, pero..." Me interrumpe y me aclara, sueltísima de cuerpo: "No, el cartero no pasó" "Y por qué dice en la página que pasó a las 17.30", digo yo, ingenua y curiosa. "Porque no está la opción de que se le hizo tarde, así que pone eso" "O sea" digo yo, sin poder creer lo que escucho "vos me estás diciendo que pone que pasó pero no pasó, porque no tiene la opción de poner que se le hizo tarde y no pasó?." "Sí, si quiere quejarse, venga de 10 a 13 de lunes a viernes, acá a la vuelta".
Y bue.
Pregunto: ¿De quién depende el Correo Argentino?
¿Quién controla el (mal) funcionamiento del Correo Argentino y de OCA?
Gracias.
C.
jueves, 30 de mayo de 2013
SOBRE ALGUNAS REFORMAS PENALES
Ante la consulta de la madre de un joven preso en la cárcel de Devoto, al que se le acaba de negar la libertad asistida, busco en la Ley de Ejecución Penal, N° 24.660, cuáles son los requisitos para obtenerla:
ARTICULO 54. — La libertad asistida permitirá al condenado sin la accesoria del artículo 52 del Código Penal, el egreso anticipado y su reintegro al medio libre seis (6) meses antes del agotamiento de la pena temporal.
El juez de ejecución o juez competente, a pedido del condenado y previo los informes del organismo técnico-criminológico, del consejo correccional del establecimiento y, si correspondiere, del equipo especializado previsto en el inciso l) del artículo 185 de esta ley, podrá disponer la incorporación del condenado al régimen de libertad asistida.
El juez de ejecución o juez competente podrá denegar la incorporación del condenado a este régimen sólo excepcionalmente y cuando considere, por resolución fundada, que el egreso puede constituir un grave riesgo para el condenado o para la sociedad.
En los casos de las personas condenadas por los delitos previstos en los artículos 119, segundo y tercer párrafo, 120 y 125 del Código Penal, antes de adoptar una decisión, el juez deberá tomar conocimiento directo del condenado y escucharlo si desea hacer alguna manifestación.
También se requerirá un informe del equipo interdisciplinario del juzgado de ejecución y se notificará a la víctima o su representante legal, que será escuchada si desea hacer alguna manifestación.
El interno podrá proponer peritos especialistas a su cargo, que estarán facultados para presentar su propio informe.
Al implementar la concesión de la libertad asistida, se exigirá un dispositivo electrónico de control, el cual sólo podrá ser dispensado por decisión judicial, previo informe de los órganos de control y del equipo interdisciplinario del juzgado de ejecución.
(Artículo sustituido por art. 8° de la Ley N° 26.813 B.O. 16/1/2013)
Se refiere a los delitos contra la integridad sexual.
Alude a algo que no existe: "el equipo interdisciplinario del juzgado de ejecución".
Propone algo a todas luces innecesario y estigmatizante: "notificar a la víctima o su representante legal, que será escuchada si desea hacer alguna manifestación".
Los legisladores y las legisladoras, una vez más, votan reformas legales desoyendo que aquello que otros legisladores y legisladoras votaron hace veinte años, por ejemplo, la ley 23.050, que determina que debe haber secretarios de ejecución en los lugares donde haya establecimientos penitenciarios, jamás se implementó en la práctica.
En consecuencia, jueces que están a cientos de kilómetros, y que tampoco tienen el equipo interdisciplinario al que alude la ley, tienen que decidir sobre un derecho como es la libertad asistida. La libertad asistida no es más que un egreso de la cárcel seis meses antes de cumplida la totalidad de la condena, un módico recorte a los 10, 15 o 20 años de cárcel. La solicitan quienes no han tenido acceso a la libertad condicional, o a las salidas transitorias. Aunque se nieguen, seis meses después de esa negativa, la persona obtiene la libertad, por cumplimiento del tiempo de condena. Ahora bien: para qué avisarle a su víctima, o al representante legal de su víctima "que será escuchada si desea hacer alguna manifestación"? ¿Qué "manifestación" se supone que harán muchas de las víctimas o sus representantes de delitos contra la integridad sexual?
ARTICULO 54. — La libertad asistida permitirá al condenado sin la accesoria del artículo 52 del Código Penal, el egreso anticipado y su reintegro al medio libre seis (6) meses antes del agotamiento de la pena temporal.
El juez de ejecución o juez competente, a pedido del condenado y previo los informes del organismo técnico-criminológico, del consejo correccional del establecimiento y, si correspondiere, del equipo especializado previsto en el inciso l) del artículo 185 de esta ley, podrá disponer la incorporación del condenado al régimen de libertad asistida.
El juez de ejecución o juez competente podrá denegar la incorporación del condenado a este régimen sólo excepcionalmente y cuando considere, por resolución fundada, que el egreso puede constituir un grave riesgo para el condenado o para la sociedad.
En los casos de las personas condenadas por los delitos previstos en los artículos 119, segundo y tercer párrafo, 120 y 125 del Código Penal, antes de adoptar una decisión, el juez deberá tomar conocimiento directo del condenado y escucharlo si desea hacer alguna manifestación.
También se requerirá un informe del equipo interdisciplinario del juzgado de ejecución y se notificará a la víctima o su representante legal, que será escuchada si desea hacer alguna manifestación.
El interno podrá proponer peritos especialistas a su cargo, que estarán facultados para presentar su propio informe.
Al implementar la concesión de la libertad asistida, se exigirá un dispositivo electrónico de control, el cual sólo podrá ser dispensado por decisión judicial, previo informe de los órganos de control y del equipo interdisciplinario del juzgado de ejecución.
(Artículo sustituido por art. 8° de la Ley N° 26.813 B.O. 16/1/2013)
Entonces, me detengo en el cuarto párrafo incorporado recientemente, en enero de 2013:
En los casos de las personas condenadas por los delitos previstos en los artículos 119, segundo y tercer párrafo, 120 y 125 del Código Penal, antes de adoptar una decisión, el juez deberá tomar conocimiento directo del condenado y escucharlo si desea hacer alguna manifestación.
También se requerirá un informe del equipo interdisciplinario del juzgado de ejecución y se notificará a la víctima o su representante legal, que será escuchada si desea hacer alguna manifestación.Se refiere a los delitos contra la integridad sexual.
Alude a algo que no existe: "el equipo interdisciplinario del juzgado de ejecución".
Propone algo a todas luces innecesario y estigmatizante: "notificar a la víctima o su representante legal, que será escuchada si desea hacer alguna manifestación".
Los legisladores y las legisladoras, una vez más, votan reformas legales desoyendo que aquello que otros legisladores y legisladoras votaron hace veinte años, por ejemplo, la ley 23.050, que determina que debe haber secretarios de ejecución en los lugares donde haya establecimientos penitenciarios, jamás se implementó en la práctica.
En consecuencia, jueces que están a cientos de kilómetros, y que tampoco tienen el equipo interdisciplinario al que alude la ley, tienen que decidir sobre un derecho como es la libertad asistida. La libertad asistida no es más que un egreso de la cárcel seis meses antes de cumplida la totalidad de la condena, un módico recorte a los 10, 15 o 20 años de cárcel. La solicitan quienes no han tenido acceso a la libertad condicional, o a las salidas transitorias. Aunque se nieguen, seis meses después de esa negativa, la persona obtiene la libertad, por cumplimiento del tiempo de condena. Ahora bien: para qué avisarle a su víctima, o al representante legal de su víctima "que será escuchada si desea hacer alguna manifestación"? ¿Qué "manifestación" se supone que harán muchas de las víctimas o sus representantes de delitos contra la integridad sexual?
¿Con qué criterio se decide que hay que avisar a las víctimas de ciertos delitos y no de otros? ¿Por qué no avisar a las víctimas de torturas, de violencia institucional, entre muchos otros igualmente gravísimos? Porque no corresponde, porque si una persona cumplió la condena que se le impuso, y está en condiciones de obtener la libertad, así debe de ser, sin que se la siga persiguiendo por otros medios, por más grave o doloroso que haya sido el hecho que haya cometido. Sobre todo, porque probablemente después de 10 o 15 años de cárcel, si logró sobrevivir, sea otra persona, tenga otros afectos, intente otros caminos, imposibles de recorrer si apenas pisa un pie en la calle le ponen un sello en la frente que dice violador o asesino.
Para lo único que sirven estas reformas es para hacer creer que existe algo que no funciona, como los "equipos interdisciplinarios", y para construir nuevas persecuciones, linchamientos mediáticos y venganzas privadas.
Claudia Cesaroni
30 de mayo de 2013
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