miércoles, 24 de junio de 2015

Roles y cárcel

El lunes 22 de junio, después de varias clases de trabajar sobre roles femeninos y masculinos, sobre diferencias reales y culturales, sobre estereotipos y prejuicios,  tomé una evaluación en un primer año: 

Construcción de la Ciudadanía

Los textos e ilustraciones que ves abajo corresponden a canciones infantiles o a refranes populares que hablan sobre el rol de las mujeres. Elegí dos y explicá:


  1. Cuál es el significado de lo que dice, y de lo que representa el dibujo.
  2. Da un ejemplo que vos conozcas en el que suceda algo como lo que dice el texto y representa el dibujo.
  3. Escribí otro verso o refrán que digan algo contrario o diferente a lo que dice el texto que elegiste. 






Chicos y chicas preguntaron, entendieron, unos/as más, otros/as menos. Dieron ejemplos de la vida cotidiana, de sus casas, recordaron publicidades como esta: 



Una nena ayudó a un compañero con el que casi nunca se habla, a terminar su evaluación, explicándole la diferencia entre estar con  una mujer porque sabe coser y bordar, a estar con ella por amor.  Otra recordó que Mister Músculo siempre aparece para explicar cómo se hacen las cosas, no para ayudar.

Hoy leo esta noticia: 



... y me enorgullezco de mis bellos/as estudiantes de 12 y 13 años de una escuela pública del sur de la provincia de Buenos Aires. 

domingo, 19 de abril de 2015

PASAMOS POR LA VIDA UNA SOLA VEZ...

1-Hace muchos años, escuchaba conmovida esta canción: 


2- Hace unos diez años, cuando trabajaba en la Secretaría de Derechos Humanos, mi entonces jefe Rodolfo Mattarollo me mandó junto a un compañero y una compañera,  a ayudar a unos militantes de derechos humanos de General Roca a organizar un Observatorio de Derechos Humanos en Lugares de Encierro. Allí comenzó uno de los trabajos que con más ganas hicimos durante esos años. En Roca, en Viedma y en Bariloche, las tres sedes del Observatorio, encontramos compañeros y compañeras comprometidos con la defensa de los derechos de las personas privadas de libertad, y sobre todo, buena gente. 

3- Me fui de la Secretaría, pero volví varias veces a Río Negro, y muchas de esas veces, a Roca. Tengo allí gente que considero amiga, además de compañera de ruta: Betty y su marido Aldo; las dos Anas, Germán. 

4- Germán es desde hace un tiempo fiscal penal juvenil en Neuquén. 

5- Hace unos días pasó algo terrible: durante la madrugada, a las 4 de la mañana,  dos chicas de 15 años -una de ellas, madre-, y un nene de 11 rompieron el vidrio de una gran juguetería de la ciudad de Neuquén, y se llevaron varios peluches. El dueño escuchó ruidos, salió, apareció un patrullero, persiguió a las chicas y el nene, y los detuvo a pocos metros, después de que habían tirado los enormes peluches robados. 

6- El dueño de la juguetería, Francisco, vio al nene con los brazos en alto, temblando. Y, simplemente, se conmovió. No pidió encierro, ni baja de edad de punibilidad, ni sanciones ni castigos: les regaló, a cada uno y cada una, un peluche como los que se habían llevado: 

http://www.rionegro.com.ar/diario/una-de-las-ninas-pidio-perdon-por-robar-peluches-7414992-9574-nota.aspx

http://www.lmneuquen.com.ar/noticias/2015/4/18/la-nena-me-vino-a-pedir-perdon-y-me-dijo-que-me-iba-a-pagar_252443

7- Lo que sigue es el relato que mi amigo y compañero Germán Martín nos mandó ayer, sábado, a sus amigos/as y compañeros/as, colmado de emoción. Es un texto largo que así como me llegó quiero compartir. Porque, como dice Germán, gente como Francisco nos ayuda a construir esperanza:


"Voy a pasar por la vida una sola vez
Por eso cualquier cosa que pueda hacer
O alguna amabilidad que pueda hacerle
A un ser humano
Debo hacerlo ahora
Porque no pasaré de nuevo por aquí.

Esta frase estaba en uno de los regalos que Fransisco le envió, por mi intermedio, a sus ladronas.

Escribo para conjurar, para largarlo, para dejar de pensarlo, de hablarlo, de dejarlo por un tiempo allí …para no asediar más a mi familia … para salir de la excitación ….para compartir….
Ayer me sucedió una situación de la cual aun estoy conmocionado, utilizo literalmente esa palabra porque es algo más que emocionado.
Ayer a la madrugada me informan que unos chicos no punibles rompieron una vidriera (hicieron un gran y costoso daño)y los agarraron 100 metros después con las cosas robadas, que eran unos peluches gigantes. Hasta ahí lo de rigor. Pero durante la mañana esto fue tomando una dimensión mediática para mi desproporcionada (tal vez desde una mirada ternurista, por los mismo medios que hablan cotidianamente de “bandas”, de pibes sicarios, de pibes chorros), tal es así que dije a los medios que no me parecía un tema relevante para hablar. A las 14 hs recibo un llamado telefónico y era Francisco el dueño del negocio robado que me decía que quería hablar conmigo, que había visto los chicos detenidos y que se había conmovido mucho con la escena del varón de 11 años con las manos en alto (me hace recordar tanto a ese pasaje de la “ley del mas débil” de Ferrajoli), que le hacía recordar una fotografía de una nena en Libia o Siria con los brazos en alto frene a una cámara de fotos, y que quería que me acerque al negocio. A la tarde fui y cuando llego me recibe Francisco entre excitado, feliz y tan emocionado que solo me mostró un papel con el nombre de una de las “imputadas” y un teléfono, Le pregunto ¿Estuvo aquí? Y me dice, muy emocionado y feliz que si, que conversaron que le pidió disculpas, que le dijo como podía reparar lo que paso y Francisco solo le pidió que mensualmente le acerque el boletín de la escuela y que terminaron en un abrazo y que se sacaron una foto. A esa altura yo estaba por demás sorprendido, emocionado y me dice que además quiere enviarle a los otros dos chicos involucrados los peluches que se habían intentado robar. Entonces, un rato después, me encontré afuera del negocio en la insólita situación de estar con dos regalos gigantes camino a la casa de los otros dos imputados. Durante el camino me estallaba el corazón, pero también la cabeza de pensar lo que estaba haciendo ¿Qué estoy haciendo un viernes a la tarde con esta emoción yendo a la casa de unos imputados? Y además pensaba si no me estaba extralimitando en mis funciones o si aun mas estaba cometiendo alguna infracción en ir a la casa de dos imputados. Y luego me asalto otra duda y que pasa si me reciben apáticamente o no me reciben, o me rechazan a mi y a los regalos? Que puede significar para ellos que yo caiga a su casa sin permiso con dos regalos¿¿ podrían sentirse humillados, avergonzados? Debo decir que yo conocía la casa porque personalmente la había allanado en por lo menos una oportunidad. Bien llegue la mama salió me atendió muy bien, me acepto los regalos, al niño de 11 le pude dar personalmente un hombre araña gigante. Volví luego con mi familia que me estaba esperando pero aun seguía desbordado por la situación, pro eso prefiero decir conmocionado porque lo sentía en todo el cuerpo lo que había sucedido y estuve muy locuaz y entusiasmado-excitado por lo sucedido. Mas tarde Francisco me escribe y me comenta que la otra chica, quien había recibido el regalo, también a agradecerle y a disculparse. No lo podía creer.
Me encargue de agradecerle a Francisco la oportunidad de haberme hecho partícipe de tal situación, de darme esa oportunidad y lugar en el cual la situación me literalmente atravesó el cuerpo y el pensamiento.
Al otro día me hicieron un reportaje que quisieron ir para el lado de la “juventud desvalida” y la “ausencia del estado” y las drogas (siempre es esto, o los jóvenes sin control y que nadie hace nada como llamando al linchamiento), y previamente le solicite que me deje a mi expresar lo que yo entendía como importante de los sucedido el dia de ayer y que era la actitud de Fransisco y luego de las chicas imputadas.
Francisco podría haberse deprimido, aterrorizado, angustiado haberse llenado de preguntas porque a mi, me estarían vigilando, volverán, que pasaba si entraban al negocio y a mi casa, pensando comprarse un arma, pensando en mudarse, podría haber sido una victimas mas de esas que salen en los medios gritando hasta cuando? Exagerando, insultando a los chorros y a la policía, hablando de que vive enrejado y los pibes se le ríen en la cara, que tarda mas en reponer la vidirera que los chicos en estar nuevamente en libertad, y no fue así.
Cuando llegue al negocio, repito, Francisco estaba feliz!!! Se entiende? Feliz!!! Había convertido esta situación para cualquiera traumática en otra cosa. Para mi en un cosa cargada de amor, de comprensión, de mando tendida y lo que recibió fue todo eso, vecinos que se acercaron me dijo “me di cuenta que los vecinos me cuidan”, imputadas que se disculpan, opiniones publica que lo rescatan, y nuevos amigos me dijo.
Las chicas, una espontáneamente (seguramente habrá escuchado las noticias o visto la televisión) y la otra luego de mi visita, ambas fueron a pedir disculpas y ver la posibilidad de reparar. Cuanto coraje, cuanta valentía para hacer ese gesto. Cuantos de nosotros adultas no somos capaces de dejar de lado nuestro orgullo o nuestra vergüenza para responsabilizarnos, para pedir perdón, para arrepentirnos, para vincularnos, o es mas fácil victimizarnos o demonizar al otro, culpar a un tercero o a toda la sociedad. Creo que la actitud de estas chicas ha sido enorme, porque además para Fransisco que nada esperaba, ha sido muy gratificante y mucho mas reparador que cualquier otra posibilidad institucional-estatal. Y como política de prevención ha sido seguramente mucho mas exitoso que otra oportunidad.
Francisco nos demuestra que hay otra forma de ser victima, nos colonizan constantemente de que hay solo una forma correcta de reaccionar frente al delito que es la indignación, impotencia, bronca, gritos, insultos, el odio, la demonización y violencia. Pareciera que más indignada y más gritos, más víctima.
A veces complejizamos todo pensado cuestiones criminológicas, psicoanalíticas, de políticas criminales y de seguridad, de sociología y ciencias políticas, estas situaciones me hacen pensar en cosas mas simples como el viejo dicho de que “a la violencia no se puede contestar con mas violencia”? Como la hemos abandonado, como esa banal frase explica el espiral de violencia actual, de deshumanización reciproca (victimarios y victimas), como explica la desconfianza y fragmentación social actual, como explica Relatos salvajes –aborrezco esa película- cotidianos, casi una obviedad hace un tiempo y hoy nos suena tan ingenuo y naif, y si no lo es? Porque una victima que no puede salir del molde de victima esperable es casi un ciudadano menos, una persona que profundiza e incorpora aun mas violencia simbólica y real (mayor armamentismo, policías mas duras y habilitadas socialmente, políticas criminales más violentas), es más funcional a los medios frívolos y escandalizantes y a los analistas berretas de policiales. No sé, es un gran gesto el de Francisco que moviliza y tensiona nuestras estructuras sociales y nos interpela en nuestras -nuevas- percepciones sobre el delito y sobre el delincuente, pero también sobre nuestros hermanos, conciudadanos, prójimo, vecinos o “gente” como quisiéramos llamarle. Es claramente un mensaje, insólitamente precioso, de inclusión y humanización, de segundas y terceras oportunidades, de perdón, de responsabilizacion sincera, de coraje y paradojicamente, de madurez y adultez. Creo en el “mundo Francisco”, me ratifica algunas sospechas, me despeja lagunas dudas… me ayuda….me esperanza…
Abrazo, Germán"

18 de abril de 2015









domingo, 8 de febrero de 2015

HACE 10 AÑOS, OTRA MARCHA A LA QUE NO FUI

Hace 10 años, un hombre convocaba a marchas por la seguridad. No era fácil oponerse, porque era un padre doliente, al que le habían matado un hijo.  Por ser familiar de una víctima, se pretendía que sus palabras y acciones eran indiscutibles. 
Hoy, se pretende algo parecido con Nisman: un sujeto que no cumplió bien su trabajo, que dilapidó fondos públicos, que instigó a cometer delitos, que formó parte de un ataque contra la presidenta democrática, y que, vista la debilidad de su posición, se suicidó. 

Esta es la carta que hace diez años, el 29 de marzo de 2004 mandé a "Mirá lo que te digo", el  programa conducido por Adolfo Castelo, en Radio Mitre, que escuchaba cada tarde:


Hola. Suelo escucharlos en estos días en que estoy trabajando en mi casa. Quisiera enviarles estas reflexiones, que surgen a partir del caso de Axel. En general comparto sus opiniones, y tal vez lo que sigue sea polémico, pero me preocupa la superficialidad con que se exponen ideas que, lejos de resolver problemas, no hacen más que agravarlos. Gracias y hasta pronto.
Claudia.
Un hombre dolido, al que le acaban de secuestrar y matar a  su hijo de veintitrés años, recorre canales de televisión enarbolando un programa de política criminal que, dice, va a exigir de inmediato a los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Tiene muchísimo dolor, que expresa con palabras,  llantos y reclamos. Es difícil no solidarizarse con él, que no cesa de describir lo maravilloso que era Axel: buen hijo, estudioso, trabajador, bien educado. Su muerte carece de sentido, resulta incomprensible para ese padre, para la madre, para los amigos, para la novia, y para los televidentes, lectores y oyentes que reciben ese dolor sin poder hacer ninguna otra cosa que intentar compartirlo.
 El padre de Axel encabezará, dice, una campaña. Quiere que se condene a quienes portan armas a diez años de prisión como mínimo. Que los secuestradores estén treinta años en la cárcel. Que los presos trabajen, “en lugar de mirar televisión”. Cuenta que estuvo en Estados Unidos, y vio hileras de presidiarios, con grilletes, trabajando con pico y pala en las rutas estadounidenses. Propone algo parecido para los presos argentinos. También menciona las deficiencias de la investigación, que encabezó un fiscal federal y la policía bonaerense.
Decenas de micrófonos amplifican las palabras de esta persona, atravesada por el dolor. Y lo que quiero decir es que los problemas de la criminalidad, del delito y la violencia, de las fuerzas de seguridad y de la justicia,  se manejan en la inmensa mayoría de los medios de comunicación con una absoluta falta de responsabilidad. Es como si, a un padre o a una madre a la que se le acaba de morir un hijo luego de una mala praxis; o porque se le cayó un balcón mal construido, se le brindaran todos los micrófonos para que diga, -repito, en el marco de ese dolor inenarrable- qué nuevos tratamientos médicos, que protocolos, que medicamentos, debieran aplicarse en adelante para evitar muertes como las que ellos padecieron. O, en el segundo caso, de qué modo construir correctamente un edificio. La persona que padece es eso, un sujeto sufriente, una víctima. No ha sido preparada, no ha estudiado los fenómenos que lo afectan de modo tan brutal. Pero, ante la falta de respuestas de quienes están obligados a darlas, es puesta en un rol que no le compete. Sencillamente, porque no sabe de qué está hablando. Tal vez suene brutal, pero cuando se expone a las víctimas de este modo -víctimas de violación, víctimas de la muerte de seres amados-, lo que siento es que se las está revictimizando, con la excusa de escucharlas.
El mismo día (domingo 28/3) en que el papá de Axel recorría canales y aparecía en los diarios, Página 12 publicaba una nota de Horacio Verbitsky en la que se informa que un torturador –de la dictadura y de ahora-, fue nombrado por el gobernador Solá como Jefe de Información del Servicio Penitenciario Bonaerense. Los presos, además de mirar televisión, viven hacinados y son golpeados, extorsionados, torturados. Sus familias –que ningún delito han cometido- son humilladas en cada visita. En el Servicio Penitenciario Federal trabaja una cantidad ínfima de presos, no porque no quieran, sino porque no hay talleres, espacios ni presupuesto para que realicen un trabajo digno. Salvo que se esté planteando, a partir de ese modelo norteamericano, un retorno al trabajo esclavo.
El mismo día, también, Mariano Grondona hablaba del “tercer demonio”, dando por sentado que los miles de desaparecidos fueron el primero, la represión dictatorial el segundo, y los delincuentes y criminales comunes, el tercero. El lenguaje utilizado no hace más que imaginar un cuarto demonio, que, como el segundo, torture, fusile y aniquile a quien se le ponga enfrente. ¿Alguien recuerda el llamado de Ruckauf a meter bala a los delincuentes, y la posterior masacre de Ramallo?
 El papá de Axel tiene todo el derecho que su desesperación, angustia y dolor le dan para expresarse públicamente, reclamando lo único que parece posible reclamar una semana después de ser llevado a la morgue para reconocer a un hijo –único, luminoso, amado-, transformado en un cadáver.  Sin embargo, ¿No debería intentarse al menos, dejar de actuar con tanta irresponsabilidad desde los medios de comunicación y desde las autoridades políticas y judiciales? ¿Por qué cuando hay que hablar de puentes se convoca a ingenieros, de construcción a arquitectos, de enfermedades a médicos, y en cambio se supone que los problemas de la criminalidad pueden ser enfrentados como si fueran un meroproblema de sentido común, y se resuelven aumentando penas, para que haya más presos durante más tiempo en cárceles superpobladas y dirigidas por torturadores? ¿Por qué no se explica, o no se permite explicar, que ni el alargamiento de condenas, ni siquiera la pena de muerte, resuelve los problemas de la violencia, como lo demuestra sin lugar a dudas el ejemplo norteamericano?
Podrá argumentarse que los organismos de derechos humanos, sobre todo los de afectados directos –Madres, Abuelas, Hijos, Familiares-, también han elaborado propuestas y políticas a partir del dolor. Pero ha sido una creación colectiva, en la que se discutió, y se discute aún, entre decenas de personas, no solo las directamente afectadas, sino también profesionales, especialistas de derechos humanos, juristas, cada una de esas propuestas. Recién luego de muchos años de trabajo en común, y no pocas polémicas, todas esas personas, instituciones y colectivos, han podido plantear propuestas comunes. ¿Por qué no enfrentar del mismo modo los dolores que la violencia produce en el papá de Axel, en las madres y padres de tantos jóvenes asesinados –por la policía, por los guardiacárceles, por otros jóvenes-, en lugar de banalizarlo, creyendo que aplicando más dolor –más cárcel, más muerte, más violencia-, es posible resolver algo?
Son solo preguntas, surgidas mientras veo al papá de Axel, entre lágrimas, proponer las que honestamente cree son sus soluciones para que no haya otros Axel luminosos transformados en cadáveres. Y desde el respeto, y un intento de comprender su dolor, simplemente las formulo.
 Claudia Cesaroni
DNI 16263075


viernes, 16 de enero de 2015

REDES Y LAZOS

Trabajo en  Familiaras, un libro sobre el modo en que familiares de detenidos se vincularon con el CEPOC, y conformaron una asociación.

Busco correos desde octubre de 2008, cuando tuvimos nuestro primer contacto, para encontrar datos y casos que formen parte del libro.

Encuentro la mención a este video, realizado por Pablo Nisenson para un ciclo que se emitió en la televisión pública, que se llamaba El Defensor, y que tocaba distintos temas vinculados a la cárcel, el encierro, la seguridad pública, en derredor de la figura de Elías Neuman. Sabía que había participado en el programa sobre las condenas a prisión perpetua a adolescentes en la Argentina, pero verlo ahora, después de varios años, me moviliza especialmente. Participé en un programa con Elías Neuman, pero nunca lo vi personalmente. Falleció en abril de 2011. En ese mismo año comencé a pensar en el caso de la Masacre en el Pabellón Séptimo, y su libro "Crónica de muertes silenciadas", fue fundamental para mi trabajo.

El video debe de ser de 2006. En 2010 se publicó mi libro "La vida como castigo", un modo que encontré de difundir un caso que era una violación de derechos humanos brutal, pero que no lograba que se viera así, o al menos no lo suficiente como para que el Estado lo resolviera. Los jóvenes que aparece presos ya están en libertad, después que la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenara al Estado argentino en mayo de 2013. Hizo falta esa condena, lamentablemente, para que se decidiera su libertad.

Hace rato que no estoy en la Secretaría de Derechos Humanos, y me genera cierta tristeza ver esas imágenes que me muestran trabajando allí, en el 8vo piso de 25 de mayo 552, haciendo cosas útiles, antes de que se resolviera que no debía ocuparme de la cárcel ni de la tortura ni de los jóvenes presos y comenzaran a moverme de aquí para allá, hasta hacerme renunciar.

Pero, por otro lado, me alegra pensar que allí, sentada en mi escritorio y cobrando un buen sueldo, o acá, en mi casa, o en la mesa de un bar, o en la Liga, sigo trabajando con los mismos temas y con las personas que me acompañan y me iluminan y me dicen dónde hay que estar.

http://www.tvgrafias.com/inseguridad-seguramente.htm#video_55

jueves, 8 de enero de 2015

30 AÑOS ATRÁS, EN LA CUMPLIDA, MATAGALPA, NICARAGUA

Entre el 7 y el 10 de enero de 1985, sentada en la covacha donde vivimos en Matagalpa, o en lo que llamábamos comedor, escribí esto que transcribo textual, como lo viví en esos días de puro descubrimiento. Tenía 22 años:

"Todos juntos (con lo muertos que estábamos no había posibilidad de pensar en nada que no fuera dormir mansamente).
Rectifico: esta es la dormida de anoche. El 5, es decir, la noche de la llegada, dormimos las niñas por un lado y los jovencitos por el otro, en piezas.
A la mañana, levantarse y después de un plantón al pedo (nos falla lo organizativo, es el primer día) como vacas, peor que vacas, en dos camiones, a Matagalpa. Ese viaje, inolvidable por varios motivos: primero porque varias veces pensamos que nos quedábamos allí, en alguna curva o en algún precipicio (camino de montaña, en ascenso y decenas de personas subidas a un camión en el que las partes laterales se doblaban ante la presión), segundo porque allí surgieron las 'dos brigadas dentro de la brigada': la de las chauchas (nosotros, los piolas, que tomamos el nombre de unas vainas grandes, que cuelgan de los árboles y que al moverlas hacen un ruido tipo sonajero), y la de los limones (los aburridos, los tiernos porque son amargos, plomos, etc. etc). A partir de allí, todas las jodas posibles, los cantos, las consignas más inverosímiles, el arsenal de ingenio que tienen algunos compañeros y que casi subyugan a los nicas (son comiquísimos cantándolas con nosotros, tomando partido por los chauchas o los limones alternativamente)


La chaucha


Y hoy, primer día de trabajo. Y ayer, la recepción... pero sigo mañana.

Y 'mañana' se transformó en hoy, jueves 10, asunción de Daniel. Y hay sensaciones que no puedo contar, porque no es lo mismo: no se puede contar la primera caminata y pensar que no das más, que te volvés a Buenos Aires, que no servís para subir todos los días 5 o 6 kilómetros super escarpados (por lo menos para vos), que sos mala brigadista, etc. etc. etc. Pero llegás, a los empujones, gracias a la solidaridad (sin rimbombancias, el tipo que te empuja para que subas, que te alienta, que te espera y se cansa más por tu culpa, y todo eso no te lo hace notar: Leo)


Yendo al cafetal

Y el primer día de trabajo: recoger solo el rojito. Buscarlo se transforma poco a poco, en un pequeño arte, no sacar el cabito, que es matar la posibilidad de otra cosecha, evitar arrancar los 'pintos', rojos de un lado pero todavía verdes del otro: 'solo los rojitos' se vuelve la consigna, el objetivo. Y cantar, largar consignas, desarrollar afectos y juntar más y más rojito. Bajamos a las 14, comemos (los mismos frijoles de siempre, a veces -casi nunca- un poco de arroz, a veces café) y vuelta a la 'covacha', una especie de edificio sin ningún mueble ni armario, ni nada más que más de 30 mochilas y bolsos y bolsas de dormir y canastos (para ir recogiendo los granos de café, a medida que se va llenando se pasan a la bolsa), y borceguíes y etc. etc (en el etc entra el olor asqueroso que produce todo eso, obvio)

Y en esa covacha también hay truco, y mate y pachanga con guitarras y chauchas.

Y el recibimiento, la otra noche, con ron y baile y chauchas de nuevo (y la guerra de canciones entre los chaucheros y los limoneros, inefables)

(Y cantan a Silvio, estoy en Nicaragua, con 120 bolches, hoy asume el Presi 'del pueblo', 'Daniel', y hay 4 o 5 cantando a Silvio, y es todo medio alucinante, y entonces tengo que encender un pucho, pensar en mi gente, ponerme entre tristona y alegre, como hoy, cuando nos habló Ricardo, dirigente máximo de la ATC de Matagalpa, y daban ganas de llorar, nos hablaba del día histórico que sería hoy, cuando pase el tiempo, y del poder popular, y era dulce -cantan 'vivo en un país libre...' y es eso- y eso es lo fundamental, son dulces, son tiernos, están haciendo la revolución y la hacen con una sencillez que más quisiera yo para nuestro trabajo, para las reuniones de todos los días)

Las formaciones de cada mañana: estímulo para los que se destacaron, caño (y hasta la expulsión del BEP) para los que violen las normas. Pero las medidas disciplinarias -que pesan, que duelen- no son de primera, sin posibilidad de rectificarse: hay una, dos, tres o más oportunidades para demostrar que se quiere cambiar, que hay un esfuerzo, que se quiere seguir teniendo el honor de pertenecer al BEP.

La JS 19, con un canasto para producir, un fusil para combatir, la juventud del trabajo, el estudio y la defensa (y siguen con Silvio, por quién merece amor...)

Y las charlas con los cumpas, con los milicianos, con los que tienen un fusil en la mano (un 'AK', y lo decimos y lo nombramos casi con cariño), y es como si fuera cualquier otro instrumento de trabajo, tan natural, tan necesario.

Y bancarse la comida, que pudre de igual (fiesta la otra noche: café y un poco de leche cuajada, y era el manjar más rico del mundo)

Y los días van pasando así, jodiendo mucho (tenemos una alegría más distendida, más clara, a pesar de las dificultades, y el esfuerzo, una alegría que nos surge como más de adentro, como si, ante todo esto, fuéramos algo mejores), sabiendo que del otro lado de las montañas -en Jinotega-, se lucha duro y fuerte. Con mucho miedo, un día que volvimos de noche desde la plantación, 2 milicianos delante, 2 detrás, protegiéndonos, y la noche asustaba mucho, cada ruido, en medio de cada montaña, podía ser un contra, y no hablar muy alto, pero el ruido de veinte borceguíes era muy fuerte, retumbaba, y eso, miedo.

Y a veces pesa saber que faltan 50 días. Otras, parece poco. Así vamos (y no puedo contarlo del todo. No alcanzo...)"

Glosario: 

Daniel: Daniel Ortega, uno de los fundadores del Frente Sandinista de Liberación Nacional, primer presidente del Frente luego de la Revolución, actual presidente de Nicaragua.
Rojito: grano de café apto para ser cosechado.
ATC: Asociación de Trabajadores del Campo
BEP: Batallones Estudiantiles de Producción, adolescentes de nivel secundario que participaban en el corte de café.
JS: Juventud Sandinista 19 de julio.
AK: fusiles AK 47, utilizados por los integrantes de las fuerzas de defensa del gobierno popular sandinista.

Los temas de Silvio que sonaban mientras escribía:

https://www.youtube.com/watch?v=_B2etGWimM8

https://www.youtube.com/watch?v=nkyYxcbJq2I





lunes, 5 de enero de 2015

SOBRE LA DOCTORA STONA

Publiqué una foto en facebook y alguien me dice cariñosamente "doctora Stona". Y yo quiero aclarar que, a decir verdad, nunca fui fanática de los Stones, pero los amé. A fines de 1989 trabajé en la Librería Hernández. Quien trajo a los Stones a mi vida fue Walter, un adolescente que laburaba de cadete, fana de Independiente, lindo, transgresor y conurbano, que me peleaba como un hermanito menor y al que yo quería y cuidaba como una hermana del medio. Mientras yo trabajaba ahí, falleció mi viejo, en febrero del '90, y decidí irme por 3 meses a Barcelona, a visitar a mi amiga  Graciela, con quién había hecho un viaje iniciático al sur en 1982, y que se había ido a Europa siguiendo al novio que conoció en el viaje de vuelta en el Roca. Antes de irme, le conté a Walter que, según había leído en algún lado, los Stones iban a estar en Barcelona como parte de su gira Urban Jungle Tour. Walter me hizo jurarle que iba a tratar de verlos. 

Llegué a Barcelona el 18 de mayo de 1990 con tres camperas que compré en Bernal, para venderlas y ganar unos mangos. Ingresé vestida de mujer sin problemas económicos, gracias a unos zapatos que me había regalado P., que me destrozaban los pies y que nunca más usé; una pollera formal;  una de las camperas de cuero, y una tarjeta Visa internacional, más los travel check que había logrado comprar después de vender el mexicano de oro que me había legado mi abuela. 

En Barcelona hubo amor, pero esa es otra historia. A poco de llegar, me encontré con B., una mujer mayor (tendría la edad que tengo ahora, quizá menos), compañera de las sesiones de  terapia gestáltica del aquí y ahora que hacía por esa época, y que P. llamaba graciosamente sesiones de gimnasia, cuando le contaba que nos sentábamos en el piso y hacíamos contorsiones diversas para encontrarnos, escucharnos, tocarnos, etc. 

B. estaba de visita en Barcelona, y su hijo vivía ahí. Y, me contó B, estaba en el tema de la venta de remeras, gorras, prendedores y en fin, todo lo que se vendería en el recital de los Stones, que iba a ser el 14 de junio en el Estadio Olímpico, en el Mont Juic. Le pedí al pasar que le dijera al hijo que si necesitaba alguien para vender, yo podía hacerlo. Y sí:  Me dieron ese trabajo, así que no solo vi gratis el recital de los Stones, y lo disfruté a cuenta de Walter, sino que además me gané unos buenos mangos (creo que 20000 pesetas de entonces), y me afané unas cuantas remeras, gorras y pins oficiales (delitos ya prescriptos)

http://elpais.com/diario/1990/06/14/cultura/645314405_850215.html

Mi sobrina Cecilia debe tener una de esas gorras. Otra fue para Walter, más alguna remera. No lo sé, no puedo preguntárselo, porque poco tiempo después, Walter murió por alguna enfermedad impiadosa. 

Solo me quedé con una remera, la más linda, que me quedaba grande, y que usé durante los últimos meses de mi embarazo. 

No soy, entonces, una Stona de origen, sino más bien, una Stona por adopción. Siempre, los Stones me recordarán a mi querido Walter, a los almuerzos en la librería Hernández, a sus salidas a hacer trámites bufando y puteando, a su hermosa y plena sonrisa suburbana. 




Librería Hernández, 2 de febrero de 1990, payaseando con Walter






Esperando a Ernesto, circa octubre 1991